Esta semana, hemos vuelto a unir fuerzas el alumnado de 6º con los niños de 4 años, en la hora de taller. Las maestras que dirigimos dichos grupos, hemos visto como disfrutaban trabajando juntos, ayudando los mayores a los pequeños pero, en realidad, aprendiendo todos de la situación que se estaba creando.
Y así, ha tocado realizar un experimento de ciencias, que constaba de una reacción química entre bicarbonato y vinagre.
Los niños y niñas, con un vaso de cartón, hacían su propio monstruo, al que bautizaban y recortaban ojos y boca. Al mezclar después el vinagre y el bicarbonato, con colorante incluido, dicha reacción simulaba una “baba” que les ha encantado a todos los presentes.
Nosotras, como maestras, estamos orgullosas de cómo trabajan nuestros alumnos, lo fácil que se adaptan a situaciones y en general, lo agradecidos que son y lo que disfrutan, pues la educación, para que sea fructífera, tiene que ser didáctica pero lúdica y divertida, viviendo experiencias propias y manipulando.
Por eso, veamos ahora dos vídeos, que ilustran los diferentes monstruos que surgieron y babearon las bandejas de la clase de infantil donde nos encontrábamos.